Hoy se cumple un nuevo aniversario de la Batalla de la Vuelta de Obligado, librada en 1845: un enfrentamiento entre la Confederación Argentina, comandada por Juan Manuel de Rosas, y una escuadra anglo francesa que pretendía controlar la navegación de los ríos. En consecuencia, cada 20 de noviembre se conmemora esa tenaz resistencia popular, enfrentada a las potencias extranjeras más poderosas de aquel entonces, así como también el derecho de nuestro país de tomar decisiones autónomas.

En este marco, es posible señalar que las pymes representamos una importante porción de la soberanía de un país, ya que un país sin industria no tiene independencia económica, y por lo tanto dependerá de los intereses foráneos para poder desarrollarse soberanamente.

Como todo gobierno de corte neoliberal y oligárquico, el macrismo ha desarrollado en sólo cuatro años, una política de ajuste sobre el pueblo, deuda exorbitante, liquidación de los activos del Estado, fuga de capitales. Desempleo, pobreza y exclusión para las grandes mayorías. Enriquecimiento para una porción muy minoritaria de la sociedad. Pérdida de soberanía.

La inflación, la apertura indiscriminada de las importaciones y las tasas de interés que hacen que el mercado interno no consuma y el incremento en el costo de los servicios eléctricos del macrismo fueron un combo mortal para nuestras pequeñas y medianas empresas, que somos las que le generamos valor agregado e independencia económica al país. El tamaño desguace del tejido social que Cambiemos nos deja, nos proporciona también algunas certezas: de la crisis a la que nos empujó el gobierno de Mauricio Macri, se sale con pymes en marcha, que reactiven la economía y den trabajo.

En lo que será el gobierno de Alberto Fernández, para que los millones de argentinos que hoy están en la pobreza y la indigencia puedan salir de la nefasta situación en la que se encuentran, es necesario un plan de contingencia que satisfaga necesidades básicas como la alimentación. Eso, inevitablemente, reactivará el consumo y el mercado interno, y, acompañado por un plan de desarrollo a largo plazo de la industria nacional, impulsará la generación de empleo.

Las pymes tenemos un potencial muy grande y una capacidad de reacción inmediata. Todas las pequeñas y medianas empresas que quedan en pie tienen más de un 40% de capacidad ociosa. Esto significa que rápidamente pueden producir. Y si producen hay empleo. Y si hay empleo hay inclusión, y hay un país donde entramos todos. Por eso la apuesta de las pymes no es una apuesta individual, sino que es colectiva. Y esa apuesta colectiva se materializó en estas elecciones en el modelo de producción y consumo, que encabezó la fórmula del Frente de Todos. Fue una apuesta por soberanía.

Será menester que el presidente electo Alberto Fernández genere las condiciones para restablecer esa soberanía. Y para forjar un país soberano, las pymes, y el sector productivo en general, tenemos que volver a ponernos de pie.

Mujeres Argentinas por las PYMES adhiere al pensamiento y forma parte desde su labor de la Mesa Nacional de Unidad Pyme